Segunda Jornada
Nacional de Sanidad Interior
Otra vez Dios obró con todo su poder.
"Los imposibles se hicieron posibles",…"Si
no hubiese venido, no podría imaginarlo"… "Latté
tiene algo especial con el Espíritu Santo", estos
son sólo algunos de los comentarios que se escucharon de
personas que concurrieron el 30 de octubre a la 2da. Jornada Nacional
de Sanidad Interior con el Rev. Horacio Latté realizada
en el Auditorio Visión de Futuro en Buenos Aires, Argentina.
Algunas autoridades presentes expresaron
: "Espiritualmente fue mayor que la anterior Jornada de Latté
en Obras, la gente recibió más", Rev. Roberto
Prieto, presidente de FeCEP.
"Sopló un viento de renovación, hubo un sello
espiritual", Pr. Alfredo Battiatto, secretario de ACIERA
y FIPA.
"Participé de muchas Jornadas con Horacio, sé
lo que Dios hace con él, pero esta superó todo",
Rev. Ismael Meza, vicepresidente de Biblia Abierta Internacional.
Desde las 10:25 hasta las 18:05 el pastor
Horacio Latté enseñó y ministró ininterrumpidamente,
no hubo -a pedido de la concurrencia- intervalo para almorzar;
voluntarios buscaban comida para los que, atentamente, seguían
la exposición del predicador.
"Mejorando las Relaciones Interpersonales"
fue el título de esta Jornada en que el orador abordo temas
como Relaciones y Comunicación, Cómo decir la verdad,
La relación padre-hijo, La relación matrimonial,
Soledad, Viudez, Depresión, Noviazgo, Enamoramiento, ¿Qué
esperamos de nuestras relaciones?, Cómo manjar el abandono,
Separación y Divorcio, entre otros temas.
La concurrencia procedente de las más
lejanas provincias argentinas fue una mixtura de jóvenes,
adultos y mayores en igual proporción, que demostraron
en todo momento su interés por la Sanidad Interior.
Los milagros se sucedían dentro
y fuera del Auditorio; una mujer internada en terapia intensiva
del Hospital Churruca y desauseada por los médicos recuperó
la salud, según testificaron al cierre sus pastores, luego
de que el Rev. Latté orara por ella desde el Auditorio
a pedido de la hija.
El Señor enderezó el rostro
de una mujer hemipléjica que pudo volver a hablar, al tiempo
que sus pies se enderezaban. Llantos y aplausos se escuchaban
cuando la mujer se incorporó de la silla de ruedas en la
que había llegado.
"Esto lo hace el Dios que predico"
repetía el reverendo Latté, entre lágrimas,
cada vez que alguien perdonaba a quien había lastimado
sus emociones.
Las reconciliaciones eran manifiestas entre
padres e hijos, y también, entre los matrimonios presentes
durante el tiempo dedicado a las relaciones familiares.